Doctora cubana se refugia en embajada




LA HABANA

La disidente cubana Hilda Molina se ha refugiado en la embajada de Argentina en La Habana, dijo ayer un alto funcionario argentino, mientras las autoridades cubanas, que mantenían total mutismo, reforzaron la seguridad en torno al complejo.

Molina, neurocirujana de 61 años, ha luchado durante una década por que se le permita viajar a Argentina a ver a su hijo, Roberto Quiñones, dos nietos que no conoce, y otros miembros de su familia.

La médica cobró fama en todo el mundo al transplantar células madre tomadas de fetos en los cerebros de pacientes de Parkinson, cuando cayó en desgracia con el régimen comunista de Fidel Castro al expresar sus preocupaciones éticas por el proceso.

Enfrentada a persecución por sus creencias, renunció al Partido Comunista y se unió a un grupo de doctores disidentes.

Jorge Argüello, líder de la comisión de asuntos exteriores de la Cámara de Diputados de Argentina, dijo en Buenos Aires que Molina se hallaba en la misión.

''Está dentro de la embajada'', declaró Argüello, quien agregó que una vez se haya revisado una petición de asilo, el presidente argentino Néstor Kirchner tomarían una decisión sobre el caso.

El embajador de Argentina en Cuba, Raúl Taleb, se apresuró viajó a La Habana desde Buenos Aires para manejar el caso, declaró Argüello.

Sin embargo, de acuerdo con la agencia EFE, la neurocirujana ''no ha pedido nada, solo café sin azúcar'', dijo ayer una fuente de la legación argentina en La Habana.

La fuente respondió a EFE escuetamente a una pregunta sobre la posibilidad de que Molina y su madre, Hilda Morejón, de 84 años, hubiera pedido asilo en la embajada sudamericana y evitó otros comentarios, remitiendo a la Cancillería en Buenos Aires.

El hijo de Molina, Roberto Quiñones, dijo ayer en Buenos Aires que su madre y su abuela ``fueron a la embajada para recibir la notificación oficial de los resultados de la gestión del gobierno argentino y estando en la sede diplomática mi abuela sufrió un pico de hipertensión. Consideraron que lo mejor era que permaneciera allí''.

''Ellas están en calidad de huéspedes. Nunca pidieron asilo político. Es más: no queremos asilo político ni conflictos diplomáticos'', comentó Verónica Scarpatti, la nuera argentina de la médica.

Hasta ahora la embajada argentina no ha confirmado la presencia de la neurocirujana en sus dependencias y ha insistido en que ``no tenemos ningún comentario''.

En los alrededores de la sede diplomática, en la barriada habanera de Miramar, las actividades transcurren con normalidad.

 

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