Entre la alegría por la libertad y la cautela ante la "maniobra política"
Opositores cubanos creen que la medida es una falsa señal
Advirtieron que la decisión del régimen no representa un verdadero cambio de posición
Pero reconocieron que para los disidentes y sus familias es una buena noticia
Por Dolores Tereso
De la Redacción de
LA
NACION
Una nueva maniobra política de Fidel Castro destinada a enviar
falsas señales de cambio a la opinión pública internacional. Así
definieron ayer opositores al gobierno cubano la sorpresiva
excarcelación de por lo menos tres de los 75 presos políticos
que fueron apresados en abril de 2003.
Aunque reconocieron que se trata de una buena noticia para las
familias y amigos de los disidentes, coincidieron en que no
representa un cambio significativo y resaltaron el hecho de que
los presos no fueron "liberados", sino que recibieron "licencias
extrapenales", una figura jurídica que implica que, por motivos
de salud, pueden cumplir sus condenas en sus hogares.
"El gobierno está buscando objetivos políticos muy utilitarios.
Uno de ellos es seguir enviando falsas señales de cambio hacia
la opinión pública internacional", dijo a LA NACION, desde La
Habana, Elizardo Sánchez, presidente de la Comisión Cubana de
Derechos Humanos y Reconciliación Nacional.
"El gobierno quiere hacer creer que pondrá fin a la represión
política, lo cual no es cierto -siguió Sánchez-. Siempre hay
algún incauto que sobredimensiona estas decisiones del gobierno
de Castro, pero hay que tener en cuenta que en Cuba hay 300
presos políticos y alrededor de 80 prisioneros de conciencia,
con lo cual la excarcelación de varios es una buena noticia,
pero no un cambio significativo."
Por su parte, Omar López Montenegro, director de la Fundación
Nacional Cubano-Americana, una organización de exiliados cubanos
con sede en Miami, resaltó que "no se trata de un gesto de
bondad o de humanidad de parte del gobierno cubano, si se tiene
en cuenta que estas personas nunca debieron estar presas".
Ilusionar a Europa
Respecto del momento elegido por el régimen castrista para
excarcelar a los disidentes, los consultados coincidieron en
recordar las crecientes presiones de la comunidad internacional
y, especialmente, de la Unión Europea (UE), en ese sentido.
"Esta es una maniobra mezquina del gobierno, que está haciendo
ilusionismo con la Unión Europea", dijo a LA NACION Vladimiro
Roca, líder del Partido Social Demócrata.
"Con esto pretenden hacer creer a la UE que están haciendo lo
que le piden", agregó el reconocido político opositor.
El bloque europeo congeló sus vínculos con la isla e impuso
sanciones diplomáticas a Cuba el año pasado, tras el
encarcelamiento de los 75 disidentes y la ejecución de tres
hombres acusados de secuestrar un barco para llegar a la costa
del estado norteamericano de Florida.
Desde entonces, la UE ha presionado al régimen comunista para
que libere a los opositores.
Tras intensas gestiones del gobierno de José Luis Rodríguez
Zapatero, el bloque examinará el mes próximo la flexibilización
de las sanciones a la isla, por lo cual las excarcelaciones
fueron interpretadas como un gesto de Castro hacia la UE.
"El gobierno cubano no libera presos si no se siente presionado
por la comunidad internacional. Y aunque la imagen que quiere
vender es que no cede ante estas presiones, con esto mostró que
tuvo que ceder", dijo López Montenegro.
Sánchez, en cambio, opinó que "sería equivocado pensar que con
esto Castro está cediendo a las presiones de España, porque con
una mano libera a diez o doce y con la otra encarcela a otros
tantos".
Por otro lado, los opositores no creen que un levantamiento de
las sanciones por parte de la UE pueda cambiar algo. "Hasta
ahora, ninguna cesión ha dado resultado con el gobierno cubano",
recordó Roca.
Más allá de los gestos hacia la comunidad internacional, otro de
los objetivos de Castro al excarcelar a los disidentes, según
Sánchez, fue evitar que muriesen en las prisiones cubanas, lo
que podría acrecentar las críticas al régimen.
El defensor de los derechos humanos señaló que los tres
disidentes excarcelados ayer y los siete que habían tenido la
misma suerte a principios de año estaban seriamente enfermos y
que su estado había empeorado durante su encierro.
"El gobierno no quiere que mueran bajo su custodia", afirmó
Sánchez.
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