Jueves 15 de Diciembre 2005
Apenas cinco días después de que el gobierno cubano confirmara de manera oficial su participación en el Clásico Mundial de Béisbol, Washington cerró de un portazo la entrada del equipo antillano.
Por otra parte, abrió la posibilidad, todavía remota, de que un grupo de jugadores exiliados pueda constituir un equipo y defender los colores de la bandera cubana, junto al resto de peloteros de Grandes Ligas.
La Oficina para el Control de Bienes Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro negó ayer la licencia que hubiera posibilitado la presencia de Cuba en la cita del orbe, que comenzará a principios de marzo.
La negativa está sustentada en que los 16 equipos participantes obtendrían ciertos beneficios financieros del torneo, lo que condiciona una licencia especial de OFAC en el caso de Cuba. Todavía era indefinido el monto de las ganancias que podría haber obtenido la representación cubana por presentarse en el evento.
La dirección de las Grandes Ligas cuestionó ayer la decisión y afirmó que continuará sus gestiones a favor de la presencia del equipo cubano.
''Estamos muy decepcionados con la decisión del gobierno al negar la participación de un equipo de Cuba en el Clásico Mundial de Béisbol'', señaló una declaración de las Grandes Ligas y la Asociación de Peloteros. ``Continuaremos trabajando por los canales apropiados en un intento por disuadir las preocupaciones del gobierno y no anunciaremos ningún equipo sustituto a menos que fracasen nuestros esfuerzos''.
El anuncio se produce en momentos en que OFAC ha reforzado los controles sobre el embargo económico contra la isla, y han sido denegadas decenas de visas de deportistas, científicos, intelectuales y artistas que pretendían viajar a EEUU en los últimos tres años.
''Si desde el principio le hubieran dicho no a las autoridades cubanas y a su equipo, no habrían tenido que hacer esta declaración ahora'', expresó el torpedero Rey Ordóñez. ``Fueron ellos los que desterraron el profesionalismo de Cuba, ¿qué sentido tiene invitarlos?''
Desde hace varios días, las Grandes Ligas se habían visto en medio de una polémica sobre la asistencia de la isla al evento, que por 18 días reunirá a lo que más vale y brilla en el béisbol internacional.
Cuba debía jugar la fase eliminatoria en Puerto Rico, junto a escuadras de Panamá, Holanda y el equipo anfitrión.
El pasado viernes, el presidente del Comité Olímpico Cubano, José Ramón Fernández, había confirmado oficialmente la participación de Cuba, ratificando recientes comentarios del gobernante Fidel Castro a la prensa panameña.
''Vamos a participar y a demostrar lo que sabemos hacer en el béisbol. Jugaremos con quien tengamos que hacerlo'', afirmó Castro a periodistas panameños que cubrieron la visita del presidente Martín Torrijos a Cuba.
Días después el congresista republicano Lincoln Díaz-Balart urgió al comisionado de las Grandes Ligas, Bud Selig, que reconsiderara su invitación a La Habana, mientras que otro legislador, José Serrano, demócrata por Nueva York, intercedió por Cuba ante las autoridades del país.
''La administración del presidente [George W.] Bush ha hecho lo correcto y merece nuestra felicitación'', afirmó Díaz-Balart en un comunicado de prensa. ``Espero que el béisbol de Grandes Ligas ahora permita a jugadores cubanos libres ... que representen a Cuba en el torneo''.
Aunque aún se considera difícil que eso suceda, una escuadra de peloteros exiliados le daría colorido al clásico.
Sim embargo, Paul Archey, vicepresidente de operaciones internacionales de las Grandes Ligas, dejó entrever que las opciones más viables para reemplazar a Cuba serían Nicaragua en primer término y Colombia en segundo.
Por lo pronto, varios jugadores cubanos de los distintos niveles del béisbol profesional han comenzado a ponerse de acuerdo para actuar de conjunto y lograr su objetivo.
''Sólo necesitamos un poco de orientación y ayuda'', expresó el lanzador Eddie Oropeza. ``A principios de enero vamos a reunirnos la mayor cantidad de jugadores cubanos para comenzar a entrenar y pedirle a las Grandes Ligas que nos deje formar un equipo''.
Orlando ''El Duque'' Hernández, por el contrario, posee otro punto de vista.
''Desde el principio dije que me negaría a jugar en el clásico y no quiero que me malinterpreten'', apuntó el legendario lanzador. ``No somos plato de segunda mesa. No nos tomaron en cuenta desde el principio y sólo nos llamarían en una situación extrema. Tenemos que darnos a respetar''.
La medida del Departamento del Tesoro también provocó polémica entre los aficionados cubanos, quienes se dividieron entre su apoyo a un equipo de profesionales en el exilio y la posibilidad de ver a la escuadra cubana enfrentándose a poderosos equipos como Puerto Rico, Venezuela, República Dominicana y el país anfitrión.
''Para mí es una situación difícil'', reconoció el fanático Juan Antonio Prieto. ``Por un lado creo que los peloteros en el exilio tienen todo el derecho de estar en el clásico. Por otro, Cuba es el supuesto campeón mundial y olímpico. De una vez y por todas, este era el mejor momento para ver si esos títulos son lo que dicen ser''.
Otro sector considera que la negativa lo único que hace es suministrarle argumentos a Castro y le proporciona una salida adelantada para ausentarse de un evento donde enfrentaría los riesgos de las derrotas y la deserciones.
''Castro tiene más que perder que ganar en ese torneo'', comentó Luis González. 'Hubiera puesto al descubierto la falsa de su béisbol y algunos peloteros habrían aprovechado la estancia en Puerto Rico para desertar. Ahora, él volverá a decir lo mismo de siempre: `la culpa es de los americanos' ''.
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