En una decisión que intensifica la controversia por la política migratoria hacia Cuba, el gobierno de Estados Unidos repatrió abruptamente ayer a 34 inmigrantes involucrados en un trágico incidente en alta mar sin permitirles la participación en el funeral de dos mujeres que murieron ahogadas durante la travesía desde la isla.
En un comunicado oficial, el Servicio Guardacostas informó que el grupo fue devuelto por Bahía de Cabañas a las 10:52 a.m. en un operativo de repatriación que involucró un total de 79 personas.
El anuncio, emitido al filo del mediodía del viernes, tomó por sorpresa tanto a familiares y amigos como a abogados del caso, quienes aguardaban la respuesta a una petición humanitaria para que los detenidos fueran traídos a tierra firme y participaran en las honras fúnebres de las fallecidas. En el viaje desde Cuba perecieron Isabel Menéndez Machado, de 74 años, y Luisa Cardentey Cardentey, de 56, que se ahogaron en medio de la operación de rescate, al amanecer del pasado domingo.
El abogado Eduardo Soto había interpuesto el jueves un recurso de emergencia en un tribunal federal para impedir la repatriación de los 34 detenidos, al considerarlos testigos esenciales de la investigación para esclarecer las circunstancias del naufragio, ocurrido 65 millas al sur de Cayo Hueso.
La indignación y la impotencia resultaban inocultables entre los familiares de Miami, todavía impactados por la inesperada decisión de las autoridades.
''Estamos en shock, pero esto no se acaba aquí'', afirmó José Rafael López frente a la funeraria donde velarán a ambas víctimas. ``Esto empieza justamente ahora, porque voy a dedicar el resto de mi vida a pelear contra estas injusticias''.
Los servicios fúnebres, que fueron pospuestos en espera de la decisión sobre los detenidos, se realizarán este domingo en la funeraria Bernardo García, en 4100 NW 7 St.
López, quien reside en Tampa, estuvo responsabilizado con el alquiler de la lancha de 27 pies de eslora y la organización del viaje en busca de reunificar a numerosos miembros de su familia.
Su suegra, Isabel Menéndez, es una de las fallecidas, y su hijastra, Days Liané Yero, de 17 años, figuraba entre los pasajeros. Yero fue traída a tierra horas después del incidente tras confirmarse su status de residente permanente desde 1999.
''Es escandaloso, una vergüenza, que este gobierno pueda hacer una cosa así, sin la menor sensibilidad ante esta tragedia'', agregó López, quien dijo que no escatimará recursos para ``hacer justicia en este caso''.
A pocos metros, su madre, Alicia Gil Alvarez, consolaba a Jorge Ernesto Leyva, cuya esposa e hija de 5 años se hallan entre los retornados a la isla. Leyva, el piloto de la embarcación, fue liberado luego de demostrar que había entrado al país con parole el pasado agosto.
''Todavía no puedo creerlo'', exclamó llorosa la mujer, exiliada en EEUU desde 1973. ``Pero hoy es cuando comienza el problema, porque vamos a batallar por justicia hasta el fin''.
Leyva es considerado el presunto contrabandista del fallido viaje, aunque ha afirmado insistentemente que su único propósito era unir a la familia, y podría encarar cargos por violar regulaciones inmigratorias y por tráfico humano.
Según declaró ayer el comandante Chris O'Neil del Servicio Guardacostas, ``el caso está en manos de la fiscalía del distrito sur de la Florida para su revisión y consideración''.
Entre los repatriados se encontraban esposos, hijos, nietos y biznietos de las fallecidas. Ambas víctimas habían visitado a sus familiares en EEUU en ocasiones anteriores. Según Gil Alvarez, sus hermanos gemelos, René y Reinaldo, de 57 años, cumplieron prisión en Cuba por motivos políticos.
Las gestiones familiares incluyeron esta semana manifestaciones con pancartas ante la sede del Servicio Guardacostas en Miami y, al mediodía del viernes, en las afueras del Restaurante Versailles, sin saber que los detenidos estaban ya de vuelta en Cuba. Horas antes se habían enviado a Washington los affidávits de patrocinio económico para los 34 detenidos, entre ellos 13 menores.
La congresista cubanoamericana Ileana Ros-Lehtinen lamentó ayer que en Washington se mantenga un criterio inamovible sobre la política migratoria desde Cuba.
''No podemos hacernos ilusiones, porque en Washington no hay voluntad para cambiar esta política'', indicó Ros-Lehtinen. ``Persiste un ambiente antiinmigrante, sin distinguir la tragedia del pueblo de Cuba''.
Soto también planea presentar una demanda por presuntas negligencias del Servicio Guardacostas durante el rescate de los 38 pasajeros. En la nota oficial, las autoridades rectificaron ayer el número de interceptados, que inicialmente se fijó en 37.
Leyva y Yero aseguran que hubo demoras y fallas en el rescate, y que la embarcación zozobró cuando los rescatistas se alejaban rumbo al escampavías Metompkin. Leyva afirma que fue él quien alertó a un helicóptero para que los auxiliaran, sin que se produjera una persecución en alta mar.
El Servicio Guardacostas considera que sus agentes operaron con diligencia para entregar chalecos y rescatar inicialmente a 15 mujeres y niños, y señala como causa de la tragedia el hecho de que la lancha realizó la travesía sobrecargada de pasajeros, con olas hasta de seis pies de altura.
Este año han muerto más de 40 cubanos en travesías hacia la Florida, al calor de un incremento notable de operaciones de contrabando. El pasado mes falleció en el intento un niño de seis años.
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