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Ahorrar en Cuba
Desde Cuba por Marilyn Díaz Fernández, LUX Info Press
CAMAGUEY, Cuba - Jueves 25 de Mayo de 2006 (CUBANET)
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Según el diccionario Larousse, el vocablo ahorrar
significa: "reservar una parte del gasto ordinario". O sea, gastar menos de lo
que se gasta normalmente. Sin embargo, todo parece indicar que en Cuba esto no
es así. Aquí, ahorrar significa aumentar el gasto, sobre todo cuando de
electricidad se trata.
Es por eso que, como consecuencia de la llamada revolución energética, que
comenzó a anunciarse oficialmente en marzo de 2005 y que dio origen al nombre
del año en curso, el pueblo cubano se ha visto inmerso en un avatar constante.
La contradicción está en que, por un lado se anuncia la posibilidad de
deshacerse de los trastos rusos, con decenas de años de uso, con la garantía de
un notable ahorro de energía eléctrica, que significa también ahorro de dinero,
mientras por otro lado la realidad nos ha puesto frente a los altos precios de
los equipos eléctricos y la pésima calidad de éstos. Además del incremento en
los valores de la tarjeta eléctrica.
Lo cierto es que a pesar de que el gobierno anuncia constantemente que el
propósito de electrificar las tareas domésticas con equipos de avanzada
tecnología es que el pueblo ahorre, las cuentas mensuales a pagar por la
población demuestran todo lo contrario. Eso es obvio, si se tiene en cuenta que
mientras más equipos eléctricos haya en los hogares, habrá más consumo de
energía.
Por eso, los que antes de enero de 2006 pagaban al mes 3 pesos con 45 centavos,
y el metro contador indicaba un consumo de 38 kilovatios, ahora consumen 150
kilovatios y tienen que pagar 36 pesos, como es el caso de María, divorciada,
que vive con su hijo de 12 años, y que piensa que la han engañado: "¿De qué
ahorro hablan? Si estuviéramos ahorrando gastaríamos menos y pagaríamos menos.
Pero no es así, es todo lo contrario. Lo del ahorro es mentira, porque yo gasto
cuatro veces más corriente, y del dinero, ni hablar; pago diez veces más que
antes".
Escuchando a María y a decenas de personas de todas las provincias del país, que
concuerdan con los criterios expuestos, hemos analizado que hablar de ahorro de
energía eléctrica y de menos consumo es tan absurdo como tratar de hacer creer
que el sol es azul. Nadie puede demostrar que si antes se gastaba y se pagaba
diez veces menos, ahora se está economizando.
Por lo que parece, el gobierno no ha pensado en que hay cosas que son demasiado
evidentes para tergiversarlas. A no ser que en su afán de cambiarlo todo,
pretenda, incluso, cambiar el significado de de las palabras del idioma español.
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