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Raúl ya controla el poder en Cuba
por Emilio J. López
Diario Las Americas
Publicado el 06-20-2006
‘Raúl ya controla el poder en Cuba’
• “Las facultades mentales y físicas de Fidel Castro se han deteriorado de forma
clara estos dos últimos años”. Brian Latell
Agencia EFE
Viernes
23 de junio de 2006
El cambio de mando en Cuba ya ha comenzado y ese traspaso de poder está en las
manos de Raúl Castro, hermano de Fidel, que controla, “como si fuera un
regente”, los principales resortes del poder.
Esta es la tesis de Brian Latell, uno de los analistas estadounidenses más
respetados y conocedores de la realidad cubana, tanto por su pasado de analista
en la CIA como por sus estudios ahora de profesor en la Universidad de Miami.
La publicación del ensayo “Después de Fidel: la historia íntima del régimen de
Castro y el próximo líder” ha generado una profunda polémica en Miami y entre
los grupos de la disidencia cubana.
Latell, 65 años, sostiene que, tras la muerte de Fidel Castro, la revolución
cubana descansa en un sólo hombre: Raúl Castro, hermano menor de Fidel, y que el
pasado día 3 cumplió 75 años.
Raúl Castro “controla las fuerzas armadas, los servicios de seguridad y una gran
parte de la economía”, explicó Latell, quien se muestra convencido de que “los
mandos civiles y militares harán una piña a su alrededor”.
“Si no lo hacen sería una invitación al desastre para todos ellos”, apostilla.
Latell, quien desde 1964 y durante cuatro décadas ha analizado cada discurso,
gesto y obsesión del mandatario cubano, destaca que “las facultades mentales y
físicas de Fidel Castro se han deteriorado de forma clara estos dos último
años”.
“El cumplirá pronto los ochenta años, sufre de Parkinson y probablemente de
otras seria dolencias”, y sus apariciones en público “se han vuelto
embarazosas”, ya que suele “desbarrar en incoherencias cuando habla”, señala
Latell.
Por ello, Raúl Castro “ha estado desempeñando un papel de liderazgo más
importante”. El es una especie de “regente que enmienda, interpreta y filtra las
decisiones de Fidel” y es muy probable que, subraya, “ el cambio de mando haya
comenzado”.
Preguntado si es posible que, tras la muerte de Castro, se produzca un aumento
de la represión en Cuba y se declare la ley marcial, responde: “Es muy posible
que se sucedan manifestaciones populares a favor de un cambio”.
“La generación más joven -argumenta- está especialmente alienada y marginada”, y
se encuentra “ansiosa de un cambio liberador” que ponga punto final a un
“gobierno de características dictatoriales”.
Muchos cubanos “podría echarse a la calle en demanda de una vida mejor”,y, en el
caso de que esto suceda, el “régimen sucesor podría utilizar a la policía civil
y a los agentes encubiertos” para disolver las protestas, o incluso recurrir a
“la fuerza militar”.
Al explorar la vía de una teórica revolución de terciopelo, sin derramamiento de
sangre, como la que vivió la desaparecida Unión Soviética, Latell opina que es
“un futuro posible en Cuba”.
“Muchos oficiales de rango podrían rehusar matar civiles inocentes en las
calles” y, por ende, dijo, existe “la posibilidad de que los militares bajo las
ordenes de Raúl se dividan”.
Hechos de este tipo, diagnostica, “causarían la ruptura del régimen sucesor” y
significarían “el comienzo de un serio conflicto en la isla”.
A su juicio, “es imposible prever cuánto tiempo Raúl Castro preservará el
poder”, en el caso de que “suceda a su hermano”; además, “no ha sido probado
todavía como máximo dirigente”, ya que Fidel “ha monopolizado siempre la toma de
decisiones y el manejo de las crisis”.
“Raúl carece de las más importantes cualidades de liderazgo de Fidel”, afirma, y
califica al hermano menor de Fidel de “torpe orador”, nada “carismático”;
alguien a quien, en realidad, la mayoría de los cubanos temen” y encuentran
“desagradable”.
Asimismo, continúa, es conocida de todos la afición de Raúl a “beber en exceso”.
“¿Qué sucedería -se pregunta Latell- si se halla borracho en el momento de tener
que enfrentarse a su primera crisis interna?”
No obstante, dijo, el “régimen sucesor” iniciará un “proceso gradual de
transformación”, dado que Raúl discrepa de “muchas de las políticas y
prioridades” desarrolladas por Fidel.
Un nuevo escenario que podría suponer el fin del embargo comercial impuesto por
Estados Unidos desde 1960 al país caribeño. Una vez que Fidel Castro “abandone
el poder”, el embargo “no durará mucho”, afirmó.
En este sentido, indicó la posibilidad de que Raúl “quiera mejorar las
relaciones con Estados Unidos y la Unión Europea” y, gradualmente,
“descentralizar la economía, permitir empresas privadas e inversiones
extranjeras bajo mejores términos”.
Se trataría de un acercamiento al modelo político-económico chino, con medidas
que “proporcionen a la gente pan... no circo”.
En este proceso de transición, continúa, Raúl Castro trataría de fraguar un
régimen capaz de transmitir a la “comunidad internacional” una imagen alejada
del estilo “puramente pretoriano y militar” que hoy impera.
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