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El Cardenal Jaime Ortega Alamino hace un llamado para no olvidar a los ausentes ni a los presos en Navidad |
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Agence France Presse, LA HABANA.
El cardenal Jaime Ortega Alamino exhortó a la familia cubana a cultivar la alegría y el amor a pesar de carencias en la economía, la ausencia de seres queridos por la emigración, la prisión o la muerte, según un mensaje navideño leído ayer en los templos de La Habana.
''No les estoy hablando de una alegría carnavalesca, de esa alegría bulliciosa y externa que puede resultar ofensiva para quien experimenta un dolor o una pena, sino de esa alegría honda del corazón que viene de la acción del Espíritu Santo en nosotros'', señaló el también Arzobispo de La Habana.
Agregó que ''hay familias que tienen luto reciente, hay familias con familiares presos'', por eso "hay que ampliar el horizonte de nuestro amor familiar: hasta el desconocido, hasta el olvidado''.
''La familia cristiana, padres e hijos deben proponerse luchar con firmeza por conquistar la alegría. No traicionamos así ni al ser querido ya desaparecido o ausente, ni al que sufre por razón de enfermedad transitoria o actual, ni al que padece una soledad sin remedio'', añadió.
Monseñor Ortega informó que los obispos cubanos han decidido que el año 2004 sea en la Iglesia el Año de la Familia, pues ésta es "el espacio donde surge y se desarrolla la vida, el don más preciado de Dios al hombre''.
El cardenal cubano Jaime Ortega Alamino, al desear felicidad a las familias del país en esta Navidad, ha puesto sutilmente el dedo en varias de las llagas que sufre el pueblo de la isla.
Al hacer referencia al deseo de las familias cubanas de una vida plena y feliz, Ortega dice que ''casi siempre nos falta alguien'', en alusión a quienes han dejado el país, a quienes tienen familiares en la cárcel por razones políticas o de opinión y a quienes han perdido a alguno de los suyos por las recientes aplicaciones de la pena de muerte.
Va más lejos, cuando les pide a los cubanos que miran al cielo, "pues se acerca vuestra liberación''.
Un mensaje, en suma, de reconocimiento de los dolores que produce el régimen pero también con la esperanza de un futuro de libertad y progreso.