Dan luz verde al visado de dos camionautas
Wilfredo Cancio Isla , El Nuevo Herald.
Dos cubanos que hicieron historia navegando en un viejo camión Chevrolet rumbo a Estados Unidos, recibieron ayer el beneplácito de las autoridades norteamericanas para cumplir su sueño migratorio.
Luis Grass Rodríguez --propietario del afamado vehículo-- y Ariel Diego Marcel dieron el primer paso firme en sus aspiraciones tras ser entrevistados por funcionarios de la Sección de Intereses de EEUU en La Habana, y recibir una nueva cita para revisar sus solicitudes con carácter definitivo.
''Todo fue satisfactorio y espero que no me falte mucho para salir de este país'', declaró ayer Grass, de 35 años, poco después de salir de la sede diplomática.
El Nuevo Herald contactó a Grass en su casa de San Miguel del Padrón, adonde comenzaban a llegar amigos y vecinos para felicitarlo.
''No fui nervioso a la entrevista'', agregó. "Estaba tan seguro como el día en que me tiré al mar en el camión, porque tengo la certeza de que esta historia tendrá un final feliz''.
Grass y Diego fueron citados para un encuentro con las autoridades el 7 de abril, fecha en la que se decidirá también el otorgamiento de visados para tres de sus familiares.
La solicitud de Grass incluye a su esposa Isora Hernández, de 25 años, y el hijo de ambos, Angel Luis Grass, de 4. Diego viajaría con su esposa, Dorka Marrero.
De concederse esos visados, al menos cinco de los doce ''camionautas'' repatriados a Cuba podrían emigrar a EEUU el próximo año. A los restantes seis protagonistas de esa aventura marítima se les ha rechazado su petición.
''Me siento contento, pero también contrariado por mis compañeros de viaje que fueron descartados para obtener visa'', comentó Grass. "Espero que ellos no pierdan la esperanza''.
La congresista cubanoamericana Ileana Ros-Lehtinen, que ha gestionado el caso de los ''camionautas'' ante el Departamento de Estado, saludó la decisión y abogó por ''una mejor suerte'' para los que fueron rechazados.
''No todo está cerrado para ellos por el programa de refugiados'', consideró Ros-Lehtinen. "Ojalá pronto tengamos la noticia de que todos van a poder emigrar''.
El grupo --integrado por nueve hombres, dos mujeres y un menor-- intentó llegar a las costas surfloridanas el 15 de julio a bordo de un camión Chevrolet de 1951, transformado en un vehículo flotante gracias a una armadura de 16 tanques vacíos.
El Servicio Guardacostas interceptó la insólita balsa en altamar, a unas 40 millas del territorio norteamericano, y devolvió a sus pasajeros en cumplimiento del acuerdo migratorio firmado entre ambos países.
Sin embargo, las fotos del ''camión anfibio'' -que finalmente fue hundido por las autoridades-- le dieron la vuelta al mundo, cubriendo de fama a sus ingeniosos creadores.
''No me arrepiento de nada'', confesó Grass. "Si mañana tuviera la posibilidad de transformar otro camión, lo hacía y me echaba nuevamente al mar, pero ahora nos falta el dinero tanto como sobra gente para vigilarnos''.
Grass dijo que espera abandonar legalmente la isla tan pronto como sea posible.
''En este país una vez que uno se marca, es difícil levantar cabeza'', afirmó. 'Se sobreentiende que si uno se quiere ir es porque no está de acuerdo con las cosas que están sucediendo aquí, y tengo que decir que en estos meses hemos sido vigilados, registrados y molestados... Tenemos mucho 'gardeo' encima''.