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on Wed, Dec. 03, 2003
Declara
el piloto del avión secuestrado
CAYO
HUESO
Los
defensores de seis cubanos acusados de desviar en marzo un avión de la isla
hacia Cayo Hueso sostuvieron ayer un severo contrapunteo con el piloto del avión,
con la intención de llevarlo a admitir que fue parte de la organización del
secuestro.
La
estrategia había sido delineada el lunes, pero ayer los abogados se turnaron mañana
y tarde para sacar a relucir las posibles contradicciones en que el piloto,
Daniel Corría Sánchez, incurrió en dos declaraciones prestadas a autoridades
estadounidenses el 19 de marzo, día del secuestro y el 9 de abril ante un
magistrado de instrucción en Miami.
El
defensor de oficio, Stuart Abrams, preguntó repetidamente sobre la cantidad de
combustible que portaba el aparato, un DC-3 de la compañía Aerotaxi.
En
su opinión, 140 galones eran más que suficiente para un vuelo entre La
Habana-Nueva Gerona-La Habana, pero el aparato fue cargado con 400.
Según
Abrams, el avión tenía combustible de sobra para llegar a EEUU, como también
disponía de los mapas necesarios para ese vuelo y había sido equipado
recientemente con modernos instrumentos de navegación.
Esto,
dijo, indicaría una preparación del secuestro que iría más allá de la que
pudieran organizar los acusados Alexis Norniella Morales, Yainer Olivares Samón,
Neudis Infante Hernández, Edmundo Javier Mejía Morales, Alvenis Arias-Izquierdo
y Maikel Guerra Morales.
Abrams
afirmó que Corría y su copiloto utilizaron un tono de voz en sus
comunicaciones con la torre cubana que sugería que lo acontecido en el vuelo no
era inesperado para los controladores.
''¿No
fue porque quería aparentar que había sido un secuestro exitoso para su
gobierno?'', preguntó el abogado. La fiscalía objetó a la pregunta y el juez,
James Lawrence King, dijo que tampoco la había entendido, por lo que pidió
explicaciones.
''El
punto es, señoría, que el 19 de marzo, [el piloto] quería que este incidente
pareciera un secuestro exitoso'', agregó.
A
lo que Corría, sin titubear, añadió: ``No entiendo, porque yo no quería ser
secuestrado''.
Otro
de los abogados, Reemberto Díaz, mostró al jurado una fotografía de la puerta
que separaba el pasaje de los pilotos, que sugiere que fue empujada y destrozada
desde el interior de la cabina de mando con la idea de crear la impresión de
que la tripulación tomó parte en el desvío.
''No
me puedo referir a las apariencias. Sólo digo que vi cuando la puerta se dobló
y cuando salí de la cabina estaba destrozada'', dijo el piloto. A lo que Diaz
acotó: ¿Cómo pudo hacerlo si ha testimoniado que tenía un cuchillo en el
cuello todo el tiempo?''.
''No
me lo puedo explicar... Sólo digo que la vi doblarse, como la rompieron, no lo
sé'', respondió el piloto.
Otro
testigo de la fiscalía, el mecánico del aparato Raciel Peña Turro, dijo que
al aterrizar en Cayo Hueso, cuando estaba amarrado de manos y piernas en la
parte posterior del aparato, escuchó a uno de los presuntos secuestradores
decir a los demás: ``Si hay Ladas en la pista, esta gente nos traicionó. Hay
que matarlos''.
Sin embargo, no fue capaz de identificar a los acusados presentes en la sala uno por uno. ''Han cambiado. Si me muestran algunas fotos de antes, a lo mejor'', agregó