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El régimen intenta apropiarse de Reinaldo Arenas |
LA PELICULA Before Night Falls tuvo un enorme éxito internacional. Aquí aparecen los actores Javier Bardem (izquierda), interpretando al escritor, y Johnny Depp |
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por
El Nuevo Herald
Posted on Sun, Dec. 07, 2003
Trece años después de suicidarse en un apartamento de Manhattan, la figura de Reinaldo Arenas (1943-1990) está siendo desempolvada en Cuba por la maquinaria cultural del mismo régimen que el escritor ridiculizó y abominó hasta el minuto final de su vida.
Como ha sucedido con otras celebridades literarias fallecidas en el exilio, el nombre de Arenas aparece cada vez con mayor frecuencia en la prensa y círculos oficiales, en un claro intento por integrar al panorama cultural de la isla a una personalidad políticamente incómoda, pero imprescindible en la literatura hispanoamericana contemporánea.
A la tímida recuperación orquestada por Cuba tras el éxito y la promoción internacional del filme Before Night Falls (2000), de Julian Schnabel, la revista El Caimán Barbudo acaba de sumar ahora un nuevo capítulo del ''proceso integrador'' con la publicación de una entrevista a Oneida Fuentes, la octogenaria madre del novelista.
Bajo el título de Donde las arenas son más diáfanas, la entrevista a Oneida aparece en el número del tabloide cultural correspondiente a noviembre, tanto en su edición impresa como en su versión digital. Es la primera vez que la prensa cubana dedica un artículo a la anciana, actualmente enferma de Parkinson y con la vista afectada por las cataratas.
La noticia ha despertado suspicacias y aversiones entre amigos y estudiosos de la obra de Arenas, en Cuba y en el exilio.
'La `necrocultura' se ha convertido en una práctica común del régimen y no debe extrañar que ahora corresponda el turno de Reinaldo'', comentó el poeta Luis de la Paz, quien entabló amistad con Arenas desde Cuba y luego compartieron juntos en el exilio la experiencia de la revista Mariel (1983-1985).
De La Paz, autor del libro Reinaldo Arenas: aunque anochezca (2000), calificó de ``gran infamia la utilización que el régimen está haciendo de la madre, una mujer a quien le atormentaron la vida, la acosaron y la vigilaron por muchos años''.
''Es la clásica política simbólica de los regímenes totalitarios: neutralizar los discursos disidentes, quitarle la incomodidad a los sujetos y adocenar los mensajes para que la cultura oficial pueda integrarlos'', consideró el ensayista Rafael Rojas, radicado en México. ``Lo horrible es que estén diseñando la recuperación a través de la madre, que fue una persona clave en la vida y la literatura de Arenas''.
La mujer no vive ya en su casa en Holguín, provincia natal de Arenas. Hace un par de años se trasladó a La Habana junto a su hermana Onelia Fuentes. Ambas comparten un apartamento en un flamante edificio del céntrico barrio de El Vedado. La edificación pertenece al Consejo de Estado, que asigna este tipo de viviendas a escritores, artistas, periodistas y deportistas comprometidos con el régimen.
El hijo de Onelia y primo de Arenas, Rogelio Polanco, ocupa un apartamento en el mismo edificio, cuyo acceso está bajo custodia de guardianes uniformados. Polanco es director del diario Juventud Rebelde y panelista frecuente de la llamada Mesa Redonda Informativa, que transmite a diario la televisión nacional.
En la entrevista, Fuentes agradece que ''aunque algo tarde'' se comience a reconocer la obra Arenas dentro de Cuba, lamenta la versión fílmica hecha por Schnabel, y dice estar preocupada por recuperar las cenizas de su hijo, en poder de su amigo Lázaro Gómez Carriles en Nueva York.
También asegura que Arenas no fue feliz, porque ``salió huyendo del comunismo y se encontró [en Estados Unidos] un pueblo sin alma''.
Desde La Habana, el escritor Antonio José Ponte restó importancia a la entrevista, pues escamotea los temas realmente álgidos de la vida y la obra del escritor.
''Además, El Caimán Barbudo no se distribuye en los estanquillos, no se ve en las librerías, es como si la madre no hablara con nadie'', apuntó Ponte, quien labora en un libro sobre la memoria cultural cubana titulado La fiesta vigilada.
Después de un largo silencio sobre su obra literaria, las referencias a la obra de Arenas comenzaron a aflorar desde hace cuatro años en el ámbito interno con el establecimiento de un concurso de cuentos, auspiciado por la Asociación Hermanos Saínz en Holguín. A raíz del estreno mundial de Before Night Falls , las autoridades culturales decidieron exhibirla por invitación para un grupo de intelectuales y artistas.
Poco después se presentó en La Habana el libro Reinaldo Arenas, entre Eros y Tánatos (2001), de Lourdes Arencibia, editado en Colombia, y la revista digital La Jiribilla dedicó un número a analizar las supuestas manipulaciones políticas que la película de Schnabel hacía sobre la realidad cubana.
La profesora y ensayista Lilianne Hasson, quien visitó Cuba el pasado septiembre con vistas a un proyecto biográfico sobre Arenas, considera que aunque el escritor es mencionado entre los círculos intelectuales, son pocos los que conocen sus textos.
''Es una rehablitación pensada hacia el exterior'', señaló Hasson, quien reside en París. ``Circulan algunas páginas de sus libros entre un grupo de personas, pero la generalidad de los cubanos lo desconoce''.
El único libro de Arenas publicado por editoriales cubanas es Celestino antes del alba (1967), que obtuvo mención en el concurso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). La edición de El mundo alucinante fue convertida en pulpa cuando el escritor intentaba publicarla en el exterior.
Para Ponte, todo el esfuerzo de recuperación radica en ``un problema estadístico para la cultura oficial''.
''Están tomando del lobo un pelo, porque el lobo no lo pueden tener entero, rozándolo tangencialmente para después poderlo sumar al recuento de los muertos rescatados'', observó Ponte.
Sin embargo, Ponte admite que la obra total de Arenas es ``intragable para la maquinaria estatal''.
``Aquí una obra como El color del verano [1990], donde se satiriza a Fidel Castro sin tapujos, es impublicable''.
Arenas se suicidó en Nueva York el 7 de diciembre de 1990. En su testamento pidió que ninguna obra suya se publicara en Cuba y sus cenizas no regresaran a la isla hasta que Castro no desaparezca del panorama político.
''Sería admirable este rescate si tuviera una intención honesta'', apuntó De la Paz. ``Lo terrible es la manipulación para despojar a Reinaldo de su esencialidad, que es la rebeldía política''