Perdidos siete disidentes en viaje marítimo

El Nuevo Herald
 

El paradero de siete disidentes cubanos que abandonaron ilegalmente la isla rumbo a las costas de Estados Unidos era anoche incierto, sin que las autoridades norteamericanas ni sus familiares en La Habana pudieran ofrecer pistas sobre la presunta travesía marítima.

Según testimonios de familiares y amigos, el grupo zarpó la medianoche del pasado lunes desde la zona de Alamar, al este de la capital cubana, a bordo de una balsa rústica.

''Estamos realmente muy preocupados por estos hermanos, porque no hay ninguna noticia de ellos'', manfiestó anoche el activista Carlos Prades, amigo de Bárbaro Antonio Vela Crego, uno de los balseros desaparecidos.

En conversación telefónica desde su casa en la barriada habanera de Lawton, Prades relató a El Nuevo Herald las circunstancias que decidieron a los siete opositores --todos hombres-- echarse al mar.

''Vela había recibido en su domicilio una visita de la Seguridad del Estado para advertirle que habría represalias contra él si proseguía con actividades de oposición al gobierno'', dijo Prades, quien dirige el disidente Movimiento Unión Cubana.

Al parecer, las advertencias policiales estaban relacionadas con preparativos de los activistas para celebrar el 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos.

Vela Crego, de 46 años, fungía desde 1999 como presidente del Movimiento Cívico 6 de Enero. En La Habana quedaron su esposa y una hija de 19 años.

El disidente habló a comienzos de este mes con El Nuevo Herald para reportar recientes abusos y violaciones contra los prisioneros de conciencia en las cárceles cubanas.

El resto del grupo --todos miembros de esa organización-- estaba integrado por Juan Tamayo Muñoz, Maikel González González, Rudy Amado López Palma, Juan Carlos Núñez Guerra, Eugenio Labastida Alonso y Claudio García Forcades, el más joven con 18 años.

En Miami, el Consejo por la Libertad de Cuba recibió el viernes informes de familiares y comenzó la indagación sobre el paradero del grupo.

El Servicio Guardacostas no registró ninguna intercepción en altamar durante esta semana, ni tampoco ha recibido reportes de las autoridades guardafronteras de Cuba sobre salidas ilegales.

La preocupación de familiares y amigos en Cuba sobre el destino de los siete opositores se acrecentó luego de que un matrimonio que desistió acompañarlos, describió como adversas las condiciones de navegación la noche del viaje.

''Ellos [el matrimonio] declinaron montarse en la balsa, porque había un oleaje tremendo'', comentó Prades.

La embarcación fue construida con pedazos de lona y no contaba con motor.

La pasada semana, el Servicio Guardacostas reportó el trágico desenlace de una aventura de inmigrantes cubanos, que terminó con nueve desaparecidos, un cadáver recuperado y un sobreviviente.