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Miénteme más Posted on Wed, Nov. 19, 2003 Con frecuencia me viene a la mente la letra de una vieja canción con el lamento de una mujer engañada. Esto ocurre al ver la conducta política de aquéllos que buscan encontrar, como peregrinos en la Casa Blanca, de manera partidista, personal y en detrimento de la causa cubana, el reconocimiento y la simpatía de la administración de turno, como único propósito. ¡No me representan! Después de tres años de verse claramente que el agradecimiento no es virtud en la política hacia Cuba de la presente administración, sin mencionar las anteriores, es bueno que la reflexión nos dé el camino a tomar, si es que para nosotros lo importante son los resultados y no las promesas. La guerra en Irak y su justificación ante el pueblo norteamericano demuestran la facilidad con la que se manipula a la opinión pública cuando resulta conveniente. En contraste, la liberación de Cuba, que a nadie parece seriamente importar en Washington, sigue siendo una responsabilidad moral de EEUU con el pueblo cubano. Como sigue siendo la prioridad del exilio. Responsabilidad adquirida como consecuencia de las fallidas intervenciones norteamericanas, en defensa de sus intereses, que ya sea por acciones u omisiones han consolidado a Castro en el poder a través de los años. Entre otras, Bahía de Cochinos, las negociaciones para la retirada de los misiles soviéticos en 1962 y el derribo de los aviones de Hermanos al Rescate. ¿Qué podemos pedir de esta administración que sea tanto efectivo como legítimo? Entre otras cosas, ¡que cumpla con las leyes de este país! • El encausamiento criminal de Castro por el asesinato de ciudadanos americanos, en el caso de los pilotos de Hermanos al Rescate, está más que contemplado por las leyes antiterroristas de EEUU y ha sido la falta de voluntad política de dos presidentes lo que hasta ahora lo ha impedido, el primero por complicidad con Castro, y del actual nos falta por escuchar su razón. • Radio y Televisión Martí, aprobados también por la ley y nunca implementados debidamente, han sido y continúan siendo un instrumento de presión de EEUU para negociar con Castro y un placebo político más para los electores cubanoamericanos. Votantes que hasta el presente les han regalado su voto a políticos que durante años han invocado el nombre de nuestra Cuba en vano. • Apoyo a la oposición interna con iniciativas que contribuyan a desestabilizar de manera efectiva al régimen. Que reconozcan, ante la ausencia por más de 44 años de un proceso de consulta, la legitimidad de dicha oposición como los únicos y verdaderos representantes de nuestro pueblo cubano cautivo. Sólo estas tres cosas pedimos, un menú corto de acciones efectivas para lograr terminar con la dictadura. Pedir más allá de esto es invitar a la confusión y dar más excusas para el incumplimiento a nuestras peticiones. El consenso entre nosotros sobre un mínimo de medidas es necesario para evitar se usen nuestras propias contradicciones para justificar que se mantenga el status quo en las relaciones de EEUU con Castro. Hay que forjar un frente unido a la hora de reclamar. El mendigar el favor de Washington no nos ha dado nada más allá de la promoción personal que otorga la Casa Blanca a quienes bien le sirven. Cuarenta y cuatro años de lo mismo. Basta ya de adulación, vanidad política y de aceptar en silencio promesas vacías; es hora de usar aquello que es efectivo y está a nuestro alcance: el voto. No es necesario esperar a las elecciones; para entonces sería ya tarde, el momento es ¡ahora! Tenemos que dar a conocer nuestro descontento y nuestra respuesta al engaño al que nos someten con las promesas que continúan incumplidas, hacerlo de manera abierta y pública para que el mensaje llegue, para poder convertirnos en factor determinante en las decisiones que esta presidencia aún puede tomar. Esto está en tus manos, no necesitas depender de otros para lograrlo, tienes en tu poder la enorme fuerza de una multitud, ¡no la menosprecies! Me atrevo a anticipar que la próxima elección presidencial de EEUU será tan reñida como la anterior, dándole esto un valor incalculable al voto cubanoamericano. Esto lo saben en la Casa Blanca mejor que en ninguna otra parte. Nosotros, por este medio, planteamos una estrategia política para darle poder al cubanoamericano de la calle, cansado de ser manipulado. Esta conducta puede que no nos dé muchos amigos en la actual Casa Blanca, pero, si la adoptamos, nos dará los resultados que buscamos y puede que comiencen a respetarnos. No olvidemos la reacción de la Casa Blanca cuando propusimos darnos de baja del Partido Republicano e inscribirnos como votantes no afiliados, reafirmando nuestro derecho a votar por quien más nos convenga. Encausaron entonces a los pilotos de los MiGs que derribaron nuestros aviones y le añadieron satélite a TV Martí (que ya existía). Usemos en favor nuestro el sistema americano. Para eso existe el voto, para expresar los intereses de individuos y minorías. Nuestro voto no debe estar comprometido desde ahora, es prematuro y es nuestro único instrumento de negociación. La sola percepción de su posible cambio de dirección o de un posible voto de protesta (voto en blanco y la abstención de apoyar al Presidente), puede desde ahora lograr resultados. El Presidente está plenamente capacitado para actuar en favor nuestro si así lo desea. El escuchará siempre a quien lo mantenga en su cargo, es la ley de gravedad en política. No hay que temer al dinero de los presuntamente poderosos, que siempre ha tenido influencia, pero que en este país no vota. Nuevas promesas serán materiales para nuevos engaños. Buscamos hechos, no palabras. El momento para conceder nuestras peticiones es antes de las próximas elecciones. Después de las elecciones habremos perdido el poder de conseguir algo efectivo, quedando de nuevo, cuatro años más tarde, a merced de las promesas de dos candidatos que nada nos deberán, y de nuevo recordando la canción que decía: ``Miénteme más''. |