ETA: LA CONEXION CUBANA

En 1993 dos coroneles del MININT sacan de República Dominicana a miembros de ETA y los libran así (a pesar de la hostilidad diplomática que ello pudiera implicar en un país que respete a sus instituciones democráticas) de una inminente extradición a España. En abril, y viendo que Felipe González no chistaba en lo más mínimo por la protección al terrorismo, Castro comienza a pasar su factura a ETA. A partir de entonces las tareas "independentistas" de esa banda deben ser compartidas por el trabajo de espionaje que les exige Cuba y entre cuyas primeras misiones estuvo realizar un estudio de la permeabilidad fronteriza en la Comunidad Europea3. El apresamiento del etarra José María Dorronsoro y la lectura de su computadora lo confirma todo. "Para Cuba este es un tema complicado, que van a ayudarnos, pero que están valorando mucho el que salga bien pues de lo contrario todos tenemos gran responsabilidad y estos no son tiempos de regalar nada a nadie."3

El 1995 las autoridades españolas reconocen públicamente que España no puede ni quiere reclamar a los terroristas de ETA protegidos por Castro en Cuba. Ese mismo año, los servicios secretos franceses desvelan que la relación entre ETA y el PCC (Partido Comunista de Cuba) son "fraternales, constantes, estratégicas y cada vez más profundas"4. Mientras tanto, Izquierda Unida ya se suma a ETA y empieza a actuar codo con codo a HB por una Euskal Herria Libre de partidos de derecha. En 1996 llega a Cuba un grupo de 6 etarras desde Panamá. El objetivo es el de desplazar sus capitales a la isla para comenzar a autofinanciar el entramado terrorista sin interferencias policiales. La cobertura, más que conocida por el Juez Garzón, es la de empresas que importan y exportan "productos" entre Euskadi y Cuba. El cierre del diario EGIN y los registros en varias empresas vascas van a confirmar con sus ordenadores los vínculos económicos iniciados en aquel entonces entre ETA y Castro.

Para los que no se acuerdan, las difíciles relaciones de José María Aznar y de Fidel Castro reflejadas en la Cumbre Iberoamericana en Isla Margarita, van quedando poco a poco atrás a medida que Aznar obtiene más permisos de inversión en Cuba. Como Felipe González, el nuevo presidente español da la impresión de ser todo un demócrata y por tanto, tolerante de pactar incluso con Hitler si se lo sacan del infierno. Sin fotos de mulatas, Aznar envía a Cuba a su policromado camaleón político. Es a partir de entonces que Abel Matutes asume la labor de explicar al pueblo todo aquello que fuese asquerosamente inexplicable. A saber, su deseo de invertir más que el PSOE en Cuba esclavizando a los cubanos, su deseo de interferir por préstamos para Castro ante la Comunidad Europea, su lealtad para enfrentar a los americanos por lo de la ley Helms Burton y por supuesto, su firme y calculado deseo de no tocar el tema de ETA para no lastimar la sensibilidad del anfitrión cubano, y a pesar de dar con ello la espalda a la memoria de varios concejales vilmente asesinados.

En ese acuerdo mutuo por pasar la página de ETA en Cuba, Fidel Castro y la prensa del PP publican más de 10 veces una nota en la que el dictador cubano llama valiente a José María Aznar, y en la que también elogia la ecuanimidad con que salió del auto que él mismo ordenó dinamitar. Para nadie es un secreto que Castro gusta quitarse los obstáculos políticos de forma rápida y espectacular (no olvidemos el atentado que él organizó en 1979 contra Anastasio Somoza), pero la prensa española, siempre servil al gobierno de turno y a los hombres poderosos no lo quiso ver así. No me queda la menor duda que en ese atentado, donde todos exaltaron los elogios de Castro a José María Aznar, hubo una orden de Fidel. Piensen si no, quiénes fueron las principales víctimas de ETA hasta que Aznar se doblegó a las exigencias del dictador cubano y comenzó a trabajar para él en favor del éxito de la Cumbre Iberoamericana.

El Sr. Matutes, al que los españoles debieran nombrar Ministro de Asuntos sin Importancia, suplicó a La Habana en 1998 que no amparara a los prófugos ni les permitiera volver a la clandestinidad. Pero lo hacía, porque ya todos sabían en Madrid que ETA seguía entrando y saliendo de Cuba para informar, descansar y planear sus operaciones con pasaportes expedidos en el Comité Central6. Ese es el año en el que José Coderch ve su plácet retirado como embajador y el mismo en el que Julio Anguita e Izquierda Unida cumplen las orientaciones de ETA (previa visita a La Habana7) y firman el pacto Estella junto a Xabier Arzalluz y el portavoz de HB Arnaldo Otegi. Paralelamente, esa es la campaña que utiliza Arzalluz (obviamente instruido desde el mismo centro de operaciones) para atacar en todos sus discursos electorales y con métodos endémicos castristas8, a la libertad de prensa. Se desvela entonces, su deseo de convertir a Euskal Herria en un país libre de demócratas y de corte stalinista.

Es cierto que algunos periódicos en España (el ABC, por ejemplo) notaron la forma críptica y eufemística en que Aznar esquivaba el tema de los terroristas operando desde Cuba, pero también es cierto que el presidente Aznar siguió encubriendo los vínculos de Castro y ETA para no desatar la ira familiar de los sacrificados concejales. Creyendo que el tirano renunciaría al espionaje que el grupo terrorista realizaba para él, o a las simpatías que ETA y HB profesaban por su revolución, el presidente español seguía "los caminos diplomáticos" sin exigir a Castro que controlara los movimientos y mucho menos, sin posibilidades de pedirle un tratado de extradición que permitiera hacerles pagar sus crímenes. Entonces, llega la cumbre y comete su peor error: se las da de hombre libre en la isla cautiva y peca por partida doble. Castro ordena el fin de la tregua de ETA y reactiva sus alianzas para sustituir el privilegio de los españoles por el derecho inversionista de los vascos en la isla.

¿Por qué España no despierta y exige a Aznar un poco de mano firme respecto a este asunto? Porque no lo saben. ¿Por qué la clase política española no limita a Castro en su apoyo al terrorismo? Porque al parecer no les interesa ¿Por qué España es el único país europeo donde el terrorismo es cada vez más fuerte? Porque hay un estado detrás que los estimula sin que nadie lo critique ¿Por qué cada día Francia hace más contra ETA y España cada vez menos? Porque ETA le ha cogido la baja y chantajea a toda su clase política. ¿A qué se debe tanto tartamudeo político? A los intereses económicos. ¿Quién cree que el comunicado de ETA tenga alguna razón después de lo logrado con el acuerdo de Lizarra? Nadie, excepto aquellos que por esos intereses mencionados estén dispuestos a dejarlo todo tal y como está. Estas preguntas parecen tener además otra respuesta. La prensa que informa al público español no es libre. Desde el periódico local menos leído, hasta los más grandes en España, todos están limitados por objetivos políticos muy precisos. El PP ha prohibido cualquier tipo de escándalo político contra él y al que no lo acate, seguramente le cerrarán el pico por "colaborar con banda armada."

¿Por qué, en todo lo relativo a Cuba, Aznar no hace más que cacarear sobre el nido equivocado?10 Porque está en juego recobrar la influencia política en Cuba y para lograrlo, importa al parecer muy poco el número de muertos que deje ETA en el camino. El deseo de influir en Cuba es posible si se compra a Castro y este, ya ha dado muestras de tener un precio tanto en dólares como en euros. El castrismo está biológicamente agotado y por tanto, hay que ganarle "la siempre fiel" al exilio que reside en los Estados Unidos. Hay que difamar a esos desterrados, hay que transmitir por la televisión que allí hay secuestradores de niños balseros8. O retransmitir con satisfacción y varias veces y durante dos días, que Fidel Castro ha "descubierto" un complot de la Fundación Cubano Americana para asesinar a su "hermano" Hugo Chávez. El marrano, como llaman a Aznar las mujeres del grupo parlamentario socialista, quiere informar a los españoles todo lo malo que hacen esos adversarios cubanos al norte del estrecho, y aunque todo el mundo sepa que el que pudre las entrañas de España se llama Fidel Castro.