LA DEMOCRACIA Y EL TOTALITARISMO, ANTAGONICOS EN SUS PRINCIPIOS.
por Oswaldo Céspedes.
LA HABANA, junio - La ausencia de democracia desde los mismos inicios de la Revolución cubana de 1959 ha traído como consecuencia el desconocimiento y la tergiversación de su propio significado. Democracia, según la Real Academia de la Lengua Española: "doctrina política favorable a la intervención
del pueblo en el gobierno. Predominio del pueblo en el gobierno de un estado."
Toda nación con un número de habitantes dado incluye dentro de su sociedad la heterogeneidad de su población, representada por diferentes credos políticos, grupos étnicos, etc., que su fusión inseparable es lo que precisamente le da vida y representatividad a los pueblos. Cuando hablamos de
democracia estamos dando participación al individuo independientemente de su creencia o afiliación política. Estamos reconociendo el derecho inalienable del ser humano a la libertad de conciencia, de expresión, de difusión, a fomentar la sociedad civil y fortalecerla con la creación de
organizaciones no gubernamentales, que protegen tanto las riquezas nacionales como las libertades del propio individuo.
Ningún gobierno que sólo esté representado por un partido político cuya su militancia incluya a menos del 10 por ciento de su población puede llamarse democrático. La exclusión por tendencia ideológica o creencia religiosa ha sido política permanente de la dictadura del proletariado, que en su
cuarentón gobierno no ha permitido la proliferación de ningún partido político que contradiga sus leyes y postulados, o que en filosófica lucha de contrarios ayude al desarrollo de nuestra nación.
El Partido Comunista se autotitula órgano rector de la sociedad y dispone sin excepción de todo lo relacionado con el desarrollo interno y externo de nuestra nación, sin permitir a los que no profesen su filosofía el desarrollo político personal ni colectivo, ni darle participación en las funciones
gubernamentales.
La monopolización de los medios de difusión, tanto televisivo, radial, como escrito, sirven de propaganda a una supuesta eficiencia del socialismo, representando su sistema como ejemplo de desarrollo económico, político y social, donde no existe la diferenciación de clases y es el más alto exponente
de la equidad en contraposición al capitalismo, que es el precursor de la gran desigualdad que hoy ostenta el mundo y de la futura miseria que se avizora si no cambia su política económica de globalización neoliberal.
¿Qué espacios en la difusión nacional han tenido los distintos movimientos opositores o la prensa independiente en 39 años de socialismo? Ninguno. ¿Qué oportunidades ha tenido la Iglesia Católica o las de otra denominación para difundir su programa cristiano y altamente educativo y formador de
valores éticos en la sociedad? En cuatro décadas de totalitarismo marxista jamás ha existido voluntad por parte del estado para la difusión cristiana. Sólo durante la permanencia del Santo Padre Juan Pablo II se permitió difundir sus misas y homilías. Concluyendo su visita pastoral se dio punto
final a la mal supuesta apertura que ilusionó a muchos pero que realmente sólo formaba parte de una propaganda bien estudiada que resaltara la inquebrantable confianza del gobierno con las masas.
¿Cuál ha sido la política del gobierno comunista de la isla con los grupos pacíficos defensores de los derechos humanos y con las distintas congregaciones religiosas? Desde el inicio de la toma del poder del actual gobierno cubano existió una franca hostilidad contra la oposición y la religión.
Persecución, hostigamiento, prisión y exilio fueron las únicas ganancias que estimularon a todos aquellos que se atrevieron a enfrentar la ideología marxista que se impuso en nuestra nación.
La abolición de la religión católica del sistema de enseñanza, así como su despiadada censura que incluía a las demás denominaciones cristianas constituyó tres décadas de lucha silente en el corazón de los cubanos. El destierro de millones de sacerdotes diezmó el clero nacional para impartir la fe
cristiana y se discriminó irrespetuosamente al ciudadano por profesar alguna creencia religiosa. Los campos de trabajo forzado de la UMAP fueron bochornosos ejemplos de tratos crueles, inhumanos y degradantes a que fueron sometidos muchos religiosos y opositores en nuestro país, que sin derecho a
justicia se veían obligados a cumplir con la voluntad discriminatoria del injusto comunismo.
La limitación a la enseñanza superior y a la ubicación laboral fue otro punto que golpeó irreverentemente a cristianos y opositores, pues como es de suponer, la parcialidad de la ideología socialista prioriza en todo momento a sus militantes y simpatizantes, disminuyendo las posibilidades para los
que no se pliegan a sus designios. Actualmente existe una discreta distensión entre la religión y el estado, pero sin dar oportunidad de participación en los medios de difusión masivos, por lo que su enseñanza se limita a los templos del Señor.
La oposición y la prensa independiente siguen siendo denominados grupúsculos contrarrevolucionarios, no les asiste el derecho ni la oportunidad al desarrollo, ni tienen ningún tipo de acceso a difundir su programa social de reconciliación y rescate nacional. Su libertad es condicionada a la voluntad
de los órganos represivos que responden al sistema y el único camino que se les permite tomar dentro de nuestra insertación social es el del exilio. La crudeza política de un régimen comunista con su intransigencia a las demás formas sociales hace imposible la subsistencia de una democracia dentro
de nuestra nación por su propia incompatibilidad, pues donde existe el totalitarismo no puede coexistir el pluripartidismo. El marxismo es la negación de la democracia.