Un comerciante denuncia que Kodak
violó el embargo
El Nuevo Herald
Era el hombre de Kodak en La Habana.
A mediados de los años noventa, Roberto Rojas Ortega invadió las tiendas de turistas y los almacenes de depósito de los organismos del gobierno de la isla con productos de la multinacional norteamericana que, según él, burlaban el radar del embargo.
Grandes cantidades de rollos fotográficos, cámara y bobinas de papel de fotografía ingresaban a Cuba a través de un discreto proceso de transbordo, sociedades intermediarias y transferencias bancarias que tenían como centro de operaciones la principal distribuidora de Kodak en República Dominicana: Fotosol.
Rojas, dominicano, no trabajaba para Eastman Kodak, pero Kodak sabía, según él, que la gran demanda de productos de República Dominicana no era el resultado de una inusitada bonanza turística en este país caribeño.
''Es que estábamos triunfando en Cuba'', dijo Rojas. ''Cuando nosotros llegamos [a Cuba] fuimos el postre esperado por tantos años por los cubanos'', recuerda Rojas.
Ahora Rojas, quien está librando una fuerte batalla patrimonial con sus ex socios en el negocio con Cuba, ofrece su testimonio de cómo se burla el embargo en las narices del gobierno de Estados Unidos, una rara oportunidad para conocer la vulnerabilidad de las leyes que lo regulan.
Según Rojas, así fue cómo los productos Kodak conquistaron a Cuba:
• En 1994 se creó una empresa en Cuba llamada Chaggy S.A. para canalizar las exportaciones y recibir los pagos del gobierno de la isla.
• Entre los socios de Chaggy S.A. se encontraban el hijastro y la esposa del dueño de Fotosol, la firma distribuidora de Kodak en Santo Domingo.
• Fotosol hacía un pedido a la filial de Kodak en Puerto Rico.
• Los contenedores llegaban a Santo Domingo a nombre de Fotosol y en lugar de descargarse, eran transbordados a buques fletados por la naviera Melfi Marine, adscrita a Cimex (Comercio Exterior, Mercado Interior), la corporación estatal del gobierno cubano.
• A los dos o tres días el cargamento llegaba a La Habana y era entregado a las entidades del gobierno.
• El Banco Financiero Internacional de Cuba autorizaba el giro a la cuenta número 800202673001 del ING Bank N.V. de Curazao a nombre de Chaggy S.A.
• De esa cuenta se hacían giros a una cuenta en el Ocean Bank, sucursal Coral Spring, Miami, o a Kodak en Puerto Rico.
La ley del embargo prohíbe a las empresas y ciudadanos norteamericanos hacer negocios por sí o por intermediarios con Cuba.
Fotosol es en parte propiedad del empresario dominicano Luis Sarabia y del ciudadano cubanoamericano Juan López (dueño de las ópticas López en República Dominicana y quien tiene negocios en Miami).
En una entrevista con El Nuevo Herald, Carlos Sánchez, quien fue gerente de Kodak en República Dominicana, reconoció que en ese país hubo un aumento sustancial de las ventas a mediados de los años 90. Pero el aumento no fue como producto de los supuestos desvíos a Cuba, sino porque Kodak abrió oficinas en Santo Domingo y aumentaron las ventas, explicó.
''En Kodak te puedes acostar con la esposa del gerente general y no te botan, pero si haces eso [violar el embargo] sí te botan'', explicó Sánchez, quien ahora trabaja en una empresa diferente.
Por su parte, Sarabia sostiene que su empresa, Fotosol, vendía la mercancía a Rojas y no recibía ''ni un solo peso'' de utilidad de las ventas en Cuba.
Según Sarabia, Rojas está usando el tema del embargo para chantajear a su hijastro, Elvin Tejada, por una disputa en torno a un terreno en República Dominicana.
En un viaje hecho expresamente a Miami para entrevistarse con El Nuevo Herald, Tejada mostró decenas de cartas enviadas por Rojas a él, sus familiares y amigos, en las cuales amenaza con revelar los negocios con Cuba sino se soluciona el pago de su parte en litigio por un solar que tenían en compañía.
''Es un chantaje'', dijo Tejada, ``¿por qué no va a República Dominicana y se presenta en los tribunales?''.
Tejada, quien era socio de Rojas en Chaggy S.A, reconoce que compraba a su padre productos Kodak en Fotosol y los vendía en Cuba gracias a los contactos que desarrolló Rojas en la isla. Pero Tejada aseguró que Fotosol, no derivó utilidades de estos negocios.
Hay algo que Tejada y su padre reconocen sin discusión: que Rojas es un hábil vendedor.
Rojas se ganó la confianza de varios funcionarios comerciales de Cuba. Entre ellos recuerda a las gerentes de compras de Cimex, Sandra Delgado y Grisell Rojo, y al gerente de área profesional de la misma empresa Víctor Vizquerra.
Las utilidades de las ventas de productos Kodak a Cuba, según Rojas, podrían ser del 150 al 200 por ciento. A finales de 1997, explicó Rojas, se vieron obligados a pagar comisiones a los funcionarios cubanos dado que ''apareció la primera competencia real'' para su negocio. Era una empresa de Barcelona, España.
La relación de Rojas con Cuba también terminó mal.
De acuerdo con un documento entregado por Tejada a El Nuevo Herald, en un proceso radicado en República Dominicana en mayo del 2000, Rojas fue demandado por la Empresa Distribuidora Cimex, S.A., por una deuda de $390,000. La deuda es ''por concepto de mercancía no pagada'', según el documento. Rojas dijo que ese documento no es auténtico.
Rojas, de 32 años, quien se encuentra en Estados Unidos, ha enviado numerosas cartas a organismos federales de investigación detallando la posible violación del embargo.
Como resultado, el Ocean Bank de Miami canceló una cuenta que Sarabia mantenía desde hace 18 años en la sucursal de Coral Spring de ese banco.
El Nuevo Herald pudo comprobar que Rojas tiene acceso a la cuenta bancaria en el ING Bank de Curazao desde donde algunos pagos de Cuba eran transferidos a cuentas de Eastman Kodak de Puerto Rico o a las de Sarabia en Ocean Bank. En un oficio firmado por la oficial del ING, Eliangela Stomp Moesqui, el 24 de septiembre de este año, se constata la existencia de la cuenta.
Tejada, el socio de Rojas, reconoció que posiblemente desde esa cuenta se hicieron transferencias a Kodak de Puerto Rico o a Miami, pero no como producto de ventas a Cuba sino como parte de la ''dolarización'' de deudas de Fotosol y de su padre.
Padre e hijo dijeron que están dispuestos a afrontar a la justicia en República Dominicana o en Estados Unidos para dejar en claro su nombre.